5.10.06

Antología



Diana sorprendida
Diana descubierta
por el macho despreciado
en la orgía de senos firmes
en la orgía de senos succionados

las casi vírgenes corren
avergonzadas sonrojadas
se tapan los ojos
se tapan su sexo
y Diana triste
Diana mojada
corrió a llorar tinta
por el macho humillada

1.10.06

ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE

Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía,
soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca, muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía;
ya se va para la calle, en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando, junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare, mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe; la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.


Esto me cantaban cuando pequeña.
Pocos romances tan tristes.
Yo lloraba cuando la hora se cumplía. Y terminaba de llorar, y pedía que me lo cantaran de nuevo.